Comprar akita inu: costes, criadores y consejos útiles
Quien decide comprar akita inu da la bienvenida a un perro con una personalidad fuerte y una larga historia. Esta raza japonesa es conocida por su aspecto digno, su valentía y su profunda lealtad hacia su familia. Su fama mundial despegó, sobre todo, gracias a la adaptación cinematográfica de la historia real del fiel Hachiko, que esperó durante años a su difunto dueño en una estación de Tokio.
Sin embargo, detrás de su apariencia peluda y su cara de osito se esconde un carácter exigente. Un akita no es un perro para todo el mundo. A menudo toma decisiones por sí mismo, se apega de forma extrema a los suyos, pero suele mostrarse reservado y distante con los desconocidos. En esta guía completa descubrirás en detalle qué costes te esperan, cómo reconocer a criadores éticos, qué aspectos de salud son clave en esta raza y cómo es el día a día con este spitz japonés.
Origen e historia del akita
El akita procede de la prefectura homónima de Akita, situada en el norte de Honshu, la isla principal de Japón. Es una de las razas de perros más antiguas del mundo y en su origen se utilizaba como perro de caza para los matagi, los cazadores tradicionales japoneses de invierno. Su misión era rastrear y acorralar osos, jabalíes y otras piezas de caza mayor en las montañas nevadas hasta la llegada de los cazadores. Este exigente trabajo requería no solo una enorme fuerza física y resistencia, sino también valor y capacidad para tomar decisiones de forma independiente.
A lo largo de los siglos, el papel del akita fue evolucionando. Se convirtió en el compañero de los samuráis y sirvió como perro guardián para familias nobles. En Japón, la raza sigue considerándose hoy en día un monumento natural nacional y un símbolo de salud, buena suerte y prosperidad. Existe la antigua tradición de regalar una pequeña estatuilla de akita al nacer un niño o ante una enfermedad, como símbolo de protección y pronta recuperación.
El precio del akita: ¿cuánto cuesta un cachorro y su mantenimiento?
La responsabilidad financiera de tener un perro abarca toda su vida, que en el caso del akita suele ser de entre 10 y 15 años. Los gastos se componen del precio de adquisición inicial, el equipo básico y los costes corrientes mensuales y anuales.
El precio de compra de un cachorro
El precio de adquisición de un cachorro sano procedente de un criadero ético suele oscilar entre 1.500 y 3.000 euros. Esta cifra puede parecer alta a primera vista, pero refleja un trabajo de cría laborioso y responsable. Los criadores éticos invierten mucho tiempo y dinero en exhaustivos controles de salud de los reproductores, alimentación de alta calidad, cuotas de monta, tasas asociociativas y una socialización óptima de los cachorros durante sus primeras semanas de vida. Un cachorro que se entrega con el pedigrí de una asociación cinológica reconocida ofrece las mejores garantías para una vida sana.
Costes del equipo básico
Antes de que llegue el cachorro, debes preparar la casa para adaptarla a sus necesidades. Dado que el akita pertenece a las razas de perros muy grandes —los machos alcanzan un peso de entre 35 y 50 kilos y una altura a la cruz de hasta 70 centímetros—, la cama, los comederos y las correas deben ser robustos y de gran tamaño.
- Cama y mantas para perros: Una cama ortopédica que cuide las articulaciones de este perro pesado cuesta entre 100 y 200 euros.
- Correa, collar y arnés: Debes presupuestar entre 80 y 150 euros para un arnés de pecho resistente y bien ajustado, junto con una correa de adiestramiento.
- Comederos y utensilios de aseo: Unos comederos grandes de acero inoxidable o cerámica, así como cepillos y peines de calidad para su pelo denso, cuestan en total entre 50 y 80 euros.
- Seguridad en el transporte: Un transportín seguro para el coche ronda los 150 a 300 euros.
Gastos corrientes mensuales y anuales
Mantener un perro grande supone una partida fija importante en el presupuesto familiar.
- Alimentación: El akita necesita una dieta equilibrada y rica en carne. Un pienso seco o húmedo de alta calidad, o incluso la dieta BARF, cuesta entre 80 y 130 euros al mes para un perro de este peso.
- Veterinario y prevención: Las vacunas periódicas, las desparasitaciones y la prevención contra garrapatas cuestan entre 150 y 300 euros al año. Es fundamental contar con un fondo de reserva para operaciones imprevistas o enfermedades crónicas. Un seguro de salud o de gastos quirúrgicos para perros cuesta entre 40 y 80 euros al mes y protege ante facturas elevadas repentinas.
- Impuesto de perros y responsabilidad civil: El impuesto municipal sobre la tenencia de perros varía mucho según la localidad, situándose por lo general entre los 50 y los 150 euros anuales. Un seguro de responsabilidad civil para perros, que cubre daños personales o materiales, cuesta entre 50 y 80 euros al año.
Cómo encontrar un criador de akita responsable
La búsqueda del criador de akita adecuado requiere paciencia y una investigación rigurosa. Si quieres comprar cachorros de akita, debes acudir exclusivamente a criadores afiliados a una asociación reconocida. En Alemania, por ejemplo, suelen ser criaderos inscritos bajo el paraguas de la VDH (Verband für das Deutsche Hundewesen), organizados en clubs de raza específicos como el Akita Club e.V. o el Japan Akita e.V.
¿Cómo reconocer un criadero de calidad?
Un criador responsable concede la máxima importancia a la salud y al temperamento de sus animales. Para obtener la homologación de cría en la VDH, los akitas deben superar, entre otras pruebas, un test de comportamiento. Esto garantiza que solo pasen a la reproducción perros equilibrados y libres de miedos o agresividades excesivas.
Un buen criador te invitará desde una fase temprana para conocerte a ti y a tus circunstancias vitales. Te hará preguntas para asegurarse de que sus cachorros van a parar a un entorno adecuado. Los perros crecen dentro de casa, están integrados en la vida familiar y se familiarizan de forma temprana con los ruidos cotidianos, distintas superficies y personas.
Señales de alarma al comprar un cachorro
Por desgracia, también en el caso del akita existen criadores sin escrúpulos que buscan lucrarse a costa de la popularidad de la raza. Presta atención a las siguientes señales de alerta:
- Precio sospechosamente bajo: Los cachorros que se ofrecen muy por debajo del precio habitual suelen proceder de criadores incontrolados y se crían en malas condiciones.
- Falta de certificados de salud: El criador no puede mostrar valoraciones oficiales sobre exámenes articulares u oculares de los padres.
- La madre no está presente: Los cachorros deben crecer siempre junto a su madre en un entorno limpio. Si la perra reproductora está apartada o supuestamente «acaba de salir a pasear», debes extremar las precauciones.
- Entrega en el maletero o en aparcamientos: Un criador serio siempre entrega a sus cachorros en su propia casa y te muestra de forma transparente las condiciones de cría.
Para descubrir criaderos homologados cerca de ti, te recomendamos echar un vistazo a nuestra sección de criadores de akita en Alemania.
Salud: aspectos clave a la hora de comprar un akita
Los akitas son perros robustos. Para que el animal alcance una vejez gozando de buena salud, la carga genética previa es decisiva. Los clubes de cría serios exigen estrictas revisiones veterinarias antes de conceder la autorización reproductora. Pide siempre al criador copias de los informes de salud de los progenitores.
Enfermedades propias de la raza y pruebas obligatorias
Entre las patologías más importantes asociadas a la raza y las pruebas exigidas por las asociaciones de criadores se encuentran:
- Displasia de cadera (HD): Una malformación genética de la articulación de la cadera que con el tiempo puede derivar en una artrosis dolorosa. Para la cría en la VDH solo se admiten perros con resultados HD-A (libres) o HD-B (forma de transición).
- Enfermedades oculares: Los akitas pueden padecer dolencias oculares hereditarias como la atrofia progresiva de retina (PRA), que puede causar ceguera. Los exámenes periódicos realizados por veterinarios especialistas (oftalmólogos del DOK) son obligatorios para los perros de reproducción.
- Amelogénesis imperfecta (AI): Un defecto genético que afecta al esmalte dental y provoca dientes finos y quebradizos. En la cría se demanda y realiza cada vez más una prueba de ADN específica para identificar a los portadores.
- Sebadenitis (SA): Se trata de una enfermedad autoinmune inflamatoria en la que se destruyen las glándulas sebáceas de la piel. Esto provoca una caída severa del pelo, descamación, mal olor y picor intenso. Encontrarás más información médica al respecto en portales como AniCura. Dado que el mecanismo hereditario exacto es complejo y aún no existe una prueba genética simple, los criadores éticos prestan muchísima atención a los árboles genealógicos y descartan de manera sistemática a las líneas afectadas.
Puedes encontrar más información detallada sobre las características específicas de la raza y sus cuidados en nuestro perfil de la raza akita.
¿Es el akita adecuado para mí y mi estilo de vida?
El akita no es un perro que destaque por una obediencia ciega o por el deseo constante de complacer a su dueño. Esta independencia lo convierte en un compañero excepcional, pero exige un gran conocimiento del mundo canino.
Adiestramiento y liderazgo
Los adiestradores experimentados saben que la presión, la coacción y la dureza no sirven de nada con un akita. Al contrario: ante un trato injusto, el akita se vuelve terco y se niega a colaborar. Cooperará si comprende el sentido de una tarea y confía en su guía. La constancia, una paciencia infinita y un liderazgo tranquilo y seguro son la clave del éxito. Por ello, esta raza solo es apta de manera condicional para personas que nunca antes han tenido perro. Sin embargo, quien esté dispuesto a profundizar en el lenguaje corporal del can y a establecer una relación de tú a tú ganará un amigo fiel para toda la vida.
Situación de vivienda y nivel de actividad
A pesar de su tamaño y fuerza, dentro de casa el akita suele ser un perro muy tranquilo, discreto y equilibrado. No tiende a la hiperactividad y no requiere horas de rendimiento deportivo intenso como un husky. Valora los paseos largos y variados por la naturaleza y un entrenamiento moderado. Una casa con un jardín bien cercado es el entorno ideal para esta raza. Para un piso urbano pequeño y bullicioso resulta menos recomendable debido a su tendencia territorial, su envergadura y su reserva ante los estímulos constantes.
Familia y convivencia
Con su propia familia, el akita es sumamente leal, protector y cariñoso. Si recibe una buena socialización, suele llevarse bien con los niños que conviven en el hogar, aunque las interacciones entre perros y niños pequeños deben supervisarse siempre, por norma general. Ante los desconocidos muestra la reserva y vigilancia típicas de su raza. No es un perro que busque las caricias de cualquiera.
La compatibilidad con otros perros, en especial del mismo sexo, suele ser limitada en el akita. No tolera las provocaciones y se muestra muy seguro de sí mismo. Una socialización temprana y positiva en un grupo de cachorros bien dirigido resulta imprescindible para minimizar futuros conflictos durante los encuentros con otros canes.
Alimentación y cuidados: lo que necesita un akita
Una tenencia adecuada abarca tanto el adiestramiento como las necesidades físicas del animal.
Una nutrición correcta
La alimentación desempeña un papel fundamental en la salud y el bienestar del akita. Al tratarse de una raza grande y pesada, la nutrición adecuada empieza ya en la etapa de cachorro. Un crecimiento demasiado rápido provocado por un pienso con un contenido excesivo de proteínas y energía puede acarrear graves trastornos en el desarrollo esquelético. Los criadores responsables suelen entregarte un plan de alimentación detallado y una ración del pienso habitual para las primeras semanas.
A veces se considera que los akitas son comensales quisquillosos. Además, algunos ejemplares de la raza tienden a sufrir intolerancias alimentarias o sensibilidad cutánea, lo que puede manifestarse en forma de picores. Por lo tanto, se recomienda una dieta de alta calidad con ingredientes claros y naturales. Es importante un porcentaje adecuado de carne, combinado con hidratos de carbono fáciles de digerir y ácidos grasos esenciales que refuercen el pelo denso y la barrera cutánea.
Requisitos de aseo en el día a día
Aunque el frondoso pelaje del akita pueda parecer sinónimo de mucho trabajo, la raza es muy limpia por naturaleza. Los akitas se asean de forma parecida a los gatos y no desprenden un olor corporal fuerte. Su pelo de cobertura duro repele la suciedad. Si el perro se ensucia de barro tras un paseo, por lo general basta con dejarlo secar y cepillar la suciedad a continuación. Se deben evitar los baños frecuentes con champú, ya que destruyen la capa protectora natural de la piel. Un baño solo es necesario si el perro se ha rebosado en sustancias de olor muy fuerte.
Alternativas al cachorro: un akita procedente de protectora
No siempre tiene que ser un cachorro de criador. A veces, las circunstancias vitales cambian debido a enfermedades o situaciones de desborde, y akitas de Pura Raza también pierden su hogar. Quien desee dar una segunda oportunidad a un perro adulto encontrará animales en protectoras o en asociaciones de rescate especializadas como «Akita in Not».
La adopción de un perro adulto ofrece la gran ventaja de que su carácter ya está completamente formado. Los cuidadores con experiencia suelen calibrar muy bien si el animal tolera a los gatos, cómo reacciona ante otros congéneres, si ya ha aprendido a quedarse solo y cuán fuerte es su instinto de caza. La tasa de adopción o contribución para un perro procedente de protectora suele rondar entre los 300 y los 500 euros.
Preguntas frecuentes
¿Está considerado el akita como perro potencialmente peligroso en España?
La clasificación del akita varía según la normativa autonómica y local en España. Mientras que en algunas comunidades no figura en los listados oficiales de razas potencialmente peligrosas (PPP), en otras regiones o municipios concretos puede estar sujeto a regulaciones específicas, a la necesidad de obtener una licencia administrativa o al uso obligatorio de bozal y correa corta en espacios públicos. Es muy recomendable consultar las ordenanzas municipales del lugar de residencia antes de adquirir uno.
¿Cuántos cuidados requiere el pelo de un akita?
El manto del akita se compone de un pelo de cobertura duro y recto, y de una capa de subpelo muy densa y suave. Fuera de las épocas de muda, el mantenimiento es asumible: basta con cepillar al perro a fondo una o dos veces por semana. Sin embargo, durante la muda en primavera y otoño, el akita pierde una cantidad enorme de subpelo. En este periodo de varias semanas es necesario un cepillado diario para retirar los pelos muertos, evitar enredos y favorecer la transpiración de la piel.
¿Puede un akita quedarse solo en casa?
Sí, un akita que haya descargado suficiente energía y esté habituado de forma progresiva puede quedarse solo durante algunas horas. Su carácter tranquilo, calmado y autónomo dentro de casa juega a su favor en este aspecto. Aun así, se trata de un ser social que necesita el contacto con su familia y no debe pasar todo el día aislado en el hogar.
¿Hasta qué punto está desarrollado el instinto de caza en el akita?
Debido a su pasado como perro de caza mayor, muchos akitas conservan un marcado instinto de caza. Son observadores muy atentos y suelen reaccionar con rapidez ante estímulos en movimiento en la maleza. Por eso, durante los paseos por el bosque o zonas con fauna salvaje, a menudo resulta aconsejable utilizar una correa de adiestramiento larga para asegurar al animal. La llamada de emergencia debe entrenarse de forma intensiva y positiva desde que son cachorros.
¿Cuál es la diferencia entre el akita inu y el akita americano?
Tras la Segunda Guerra Mundial, a partir de los perros japoneses originales se desarrollaron dos líneas distintas. El akita japonés (akita inu) es algo más ligero, de patas más largas y suele presentarse en colores rojo, sésamo, atigrado o blanco. El akita americano es más corpulento, pesado, cuenta con una estructura ósea más fuerte y está reconocido en todos los colores, a menudo con una máscara facial negra. A pesar de ello, ambas razas comparten rasgos de temperamento similares en cuanto a lealtad e independencia.
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La decisión de tener un akita nunca debe tomarse de forma espontánea, sino meditada con calma. Si tras pensarlo bien tienes claro que esta raza orgullosa, independiente y fiel encaja en tu vida y en tu día a día, comienza la búsqueda del compañero ideal. En HonestDog concedemos un gran valor a la transparencia, la salud y la protección animal. Revisamos minuciosamente los anuncios para facilitarte la búsqueda de criaderos responsables. En nuestra plataforma puedes encontrar cachorros de akita directamente y ponerte en contacto con criadores de confianza que te ofrecerán asesoramiento y ayuda.
