Comprar spitz japonés: Precios, criadores y consejos
Quien decide comprar spitz japonés da la bienvenida a su hogar a un compañero atento, alegre y sumamente leal. Esta raza de perro, cuya apariencia recuerda a la de un pequeño zorro polar, goza de una popularidad creciente. Con su pelaje blanco como la nieve, denso y su carácter despierto, el spitz japonés atrae todas las miradas. Sin embargo, tras su elegante fachada se esconde un can robusto y adaptable que plantea exigencias claras a sus futuros dueños.
Originaria de Japón, la raza probablemente desciende de grandes spitz blancos y otras razas nórdicas. El objetivo era crear un perro de compañía versátil que combinara la resistencia de los spitz nórdicos con un temperamento moderado. El resultado es un perro de tamaño mediano, con una altura a la cruz de entre 30 y 38 centímetros y un peso de 6 a 10 kilogramos, que se apega mucho a su familia humana y está considerado un excelente perro de familia.
¿Qué hace especial al spitz japonés?
El spitz japonés es un perro de compañía clásico que busca la cercanía de su familia. Se le considera inteligente, juguetón y muy leal. A diferencia de otras razas de spitz que suelen mostrar un alto grado de desconfianza hacia los desconocidos, el spitz japonés suele ser extrovertido, aunque al principio pueda mostrarse algo reservado. Avisa de forma fiable ante ruidos desacostumbrados, pero con una buena educación no tiende a ladrar sin parar. De hecho, el estandarte de la raza japonesa original establecía que el perro no debía hacer ruido innecesario.
Otra característica distintiva es su pelaje de un blanco radiante. Está compuesto por una capa externa larga y separada, y una capa interna de pelo muy densa y suave. Lo que a primera vista parece requerir un mantenimiento extremo, en la práctica resulta sorprendentemente fácil de cuidar. El pelaje posee una estructura que repele la suciedad: cuando el barro o la mugre se secan, a menudo se caen por sí solos o se pueden cepillar sin esfuerzo. No obstante, la muda, que tiene lugar dos veces al año, exige un cepillado regular para eliminar el pelo muerto de la capa interna y evitar enredos.
Encontrarás información más detallada sobre las características, la historia y el temperamento de esta raza en nuestro completo perfil de raza del spitz japonés.
Costes: ¿Qué precio debes esperar al comprar spitz japonés?
La adquisición de un perro de raza conlleva una inversión económica. El precio habitual de un spitz japonés con un criador responsable suele rondar entre los 1.500 y los 2.500 euros. Esta cifra puede parecer elevada a primera vista, pero financia la compleja crianza, la atención veterinaria de la madre, las pruebas de salud necesarias y las cuotas de la asociación del criador.
Además del precio de compra propiamente dicho, hay que contar con otros gastos para el equipamiento inicial. Estos incluyen:
- Un arnés que se ajuste bien y una correa
- Utensilios de aseo de alta calidad (cepillo carda, peine metálico con púas giratorias)
- Una cama ortopédica para perros o un lugar de descanso cómodo
- Comederos y bebederos (preferiblemente de acero inoxidable o cerámica)
- Un transportín para viajar en coche de forma segura
Para esta equipación básica conviene presupuestar entre 200 y 400 euros. A esto hay que sumar los costes mensuales recurrentes. Un spitz japonés necesita un pienso de alta calidad que cubra sus necesidades energéticas y favorezca la salud de su piel y pelaje. Los gastos de alimentación ascienden a unos 40 o 70 euros al mes. Asimismo, hay que calcular el impuesto sobre perros (que varía según el municipio entre 50 y 150 euros al año), un seguro de responsabilidad civil para mascotas y, de manera ideal, un seguro médico veterinario o de cobertura quirúrgica. En total, los costes de mantenimiento mensuales se sitúan entre los 100 y los 150 euros.
Cómo encontrar al criador de spitz japonés adecuado
Quien quiera comprar un cachorro de spitz japonés debe actuar con sumo cuidado a la hora de elegir el criadero. En Alemania, la raza está tutelada por el Verein für Deutsche Spitze e.V., afiliado a la federación cinológica alemana (VDH). Los criadores pertenecientes a estas organizaciones están sujetos a estrictas normativas de cría y a controles periódicos que anteponen el bienestar de los animales.
Un criador responsable de spitz japonés se distingue por su transparencia. Te mostrará a la madre en su entorno habitual y te hará preguntas sobre tu situación residencial, tu experiencia con perros y tu día a día. Esto no es desconfianza, sino una señal de que le importa el futuro hogar de sus pequeños. Los cachorros deben crecer dentro de casa y en estrecho contacto familiar para acostumbrarse desde temprano a los ruidos cotidianos y a diversos estímulos (socialización temprana).
Sin embargo, existen señales de alarma (red flags) ante las cuales los interesados deben descartar la compra:
- Precio sospechosamente bajo: Los cachorros que se ofrecen muy por debajo del precio habitual de mercado (por ejemplo, por 500 euros) suelen proceder de la cría ilegal e incontrolada.
- Falta de documentación: Un criador ético siempre entrega a los cachorros con un pedigrí oficial, pasaporte europeo para animales de compañía y un certificado de salud.
- Entrega en lugares neutrales: Las ventas en aparcamientos o la entrega directamente en la puerta de casa sin conocer previamente el criadero apuntan al tráfico ilegal de cachorros.
- Respuestas evasivas sobre salud: Cuando el criador no puede o no quiere presentar los informes de las pruebas de salud de los parentales.
Para tomar una decisión segura, se recomienda buscar de forma específica direcciones verificadas. El directorio de criadores de spitz japonés en Alemania ofrece una excelente visión general.
Salud y pruebas importantes en el spitz japonés
El spitz japonés está considerado una raza robusta y longeva, con una esperanza de vida media de 12 a 15 años. A pesar de ello, al igual que ocurre con casi todos los perros de raza, existen ciertas predisposiciones genéticas a determinadas dolencias. Un criador serio solo cruza ejemplares que hayan dado negativo en las pruebas de estas enfermedades típicas de la raza.
Entre los exámenes de salud más relevantes se encuentran:
- Luxación de rótula (PL): Se trata de un desplazamiento de la rótula que puede afectar a muchas razas de perros pequeños. Los perros destinados a la cría deben someterse a una revisión veterinaria antes de su uso y, en el escenario ideal, presentar un grado 0 (libres de PL).
- Atrofia progresiva de retina (PRA): Una enfermedad ocular hereditaria que provoca la degeneración progresiva de la retina y, en última instancia, la ceguera. Mediante pruebas de ADN se puede averiguar si los progenitores son portadores de este defecto genético.
- Revisiones oculares (p. ej., para detectar distiquiasis): Las pestañas que crecen de forma incorrecta o los conductos lagrimales estrechos pueden causar un lagrimeo constante. En el pelaje blanco del spitz japonés, esto se manifiesta rápidamente en forma de manchas marrones (epífora) bajo los ojos y puede derivar en dermatitis.
Pide al criador que te enseñe las valoraciones veterinarias de los padres durante tu visita. Un criador que valora la preservación de la salud en la raza te mostrará estos documentos con orgullo y sin necesidad de pedírselos.
¿Es un cachorro de spitz japonés compatible contigo?
Antes de decidirte a adquirir un spitz japonés, es necesario hacer un análisis honesto de tus circunstancias vitales. La raza es muy adaptable y se adapta tanto a la vida en una casa con jardín como a un piso de ciudad, siempre y cuando sus necesidades de ejercicio queden cubiertas a diario. El spitz japonés posee un nivel de energía moderado. Le encantan los paseos largos, acompaña con gusto a sus dueños en excursiones y suele disfrutar con deportes caninos como el agility o el dog dancing. No obstante, no exigirá esta actividad con la intensidad de un perro de trabajo.
Gracias a su gran capacidad de aprendizaje y a su marcado "will to please" (el deseo de complacer a su dueño), el spitz japonés resulta adecuado también para principiantes dedicados en el mundo canino. Aprende con rapidez, pero requiere una educación firme, afectuosa y exenta de dureza. El refuerzo positivo proporciona los mejores resultados en esta raza sensible.
En el día a día familiar, el spitz japonés muestra su mejor faceta. Es sumamente amigable con los niños y paciente, siempre que los más pequeños hayan aprendido a tratar al perro con respeto. La convivencia con otros perros y mascotas tampoco suele plantear problemas si se ha llevado a cabo una socialización adecuada.
Un factor importante es el tiempo: el spitz japonés se vincula de forma muy estrecha con sus figuras de apego y no le gusta pasar mucho tiempo a solas. Quien trabaje fuera de casa a jornada completa y no pueda llevarse al perro consigo, deberá buscar una solución de cuidado o reconsiderar la adquisición.
Alternativas: Adoptar un spitz japonés de una protectora o refugio
No siempre tiene que ser un cachorro procedente de un criadero. A veces, perros de raza pierden su hogar sin comerlo ni beberlo debido a enfermedades, cambios laborales o el fallecimiento de su propietario. Las protectoras, refugios de animales o iniciativas especiales como "Spitze in Not" entregan regularmente en adopción a perros de este grupo racial que esperan una segunda oportunidad.
Adoptar a un perro adulto aporta numerosas ventajas: su carácter ya está formado, por lo general ya están habituados a hacer sus necesidades fuera y suelen contar con una educación básica. Además, se evita la agotadora etapa de cachorros, que conlleva mucho tiempo, paciencia y privación de sueño. Mantener una charla abierta con los cuidadores del refugio ayuda a averiguar si el can en cuestión encaja con tu estilo de vida.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué cantidad de cuidados requiere el pelaje del spitz japonés?
A pesar de su frondoso pelaje blanco, el esfuerzo de mantenimiento es moderado. La textura del pelo repele la suciedad. Por lo general, basta con cepillar al perro a fondo una o dos veces por semana para eliminar el pelo muerto y masajear la piel. Sin embargo, durante la muda semestral es conveniente cepillarlo a diario, ya que el animal pierde mucha capa interna en ese periodo. Los baños frecuentes no son necesarios y más bien perjudican la barrera protectora natural de la piel.
¿Es el spitz japonés un perro ladrador?
Históricamente, los spitz tenían la función de vigilar la casa y el terreno, algo que anunciaban mediante ladridos. No obstante, el spitz japonés fue criado explícitamente como perro de compañía, y el estandarte de la raza exige un temperamento más tranquilo. Avisará si alguien se acerca a la propiedad, pero con una buena socialización y educación no tiende a ladrar sin motivo. Acostumbrarle de cachorro a los ruidos cotidianos le ayuda a desenvolverse con tranquilidad por la vida.
¿Puede el spitz japonés quedarse solo sin problema?
Como la mayoría de los perros de compañía, el spitz japonés está muy enfocado en las personas y prefiere pasar el tiempo en compañía de su familia. El hábito de quedarse solo debe trabajarse con sumo cuidado y en pasos muy reducidos durante la etapa de cachorro. Incluso un perro adulto perfectamente entrenado no debería quedarse solo de forma regular durante más de cuatro o cinco horas seguidas.
¿Cuál es la mejor manera de educar a un spitz japonés?
Esta raza es inteligente y colaborativa. La dureza o los gritos desconciertan a este perro tan sensible y deterioran el vínculo. El éxito está garantizado con una educación basada en el refuerzo positivo, la paciencia y unas normas claras y coherentes. Se aconseja acudir a un grupo de cachorros bien dirigido y más tarde a una escuela canina para potenciar su competencia social y consolidar su adiestramiento.
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