Elegir entre un bichón habanero o maltés depende sobre todo de su complexión, el color del manto y su resistencia en el día a día: mientras que el bichón maltés es siempre blanco puro, de constitución más fina y algo más sensible, el bichón habanero luce una gran variedad de colores, es ligeramente más fuerte y suele resultar un compañero de juegos más todoterreno. Por eso, el bichón habanero encaja a la perfección con familias activas con niños, mientras que el dulce maltés se adapta de maravilla a la rutina más tranquila de personas solas, parejas o mayores.
| Criterio | Bichón habanero | Bichón maltés |
|---|---|---|
| Tamaño y peso | 23–27 cm | 3–6 kg | 21–25 cm | 3–4 kg |
| Carácter | Extrovertido, alegre, muy apegado a la familia, pequeño payasete | Dulce, muy cariñoso, encantador, sensible |
| Necesidad de ejercicio | Media (nivel de energía 3/5), adora los juegos y los retos mentales | Media (nivel de energía 3/5), disfruta de paseos tranquilos |
| Cuidados del pelo | Altos (4/5), casi no suelta pelo, cepillado regular imprescindible | Altos (4/5), pelo sedoso hasta el suelo, blanco y sin subpelo |
| Esperanza de vida | 13–15 años | 12–15 años |
| Apto para principiantes | Muy alto (facilidad de adiestramiento 5/5), perdona pequeños errores | Alto (facilidad de adiestramiento 5/5), requiere constancia suave |
¿Por qué cuesta tanto decidirse entre el bichón habanero y el maltés?
Si buscas un perro de compañía pequeño, simpático, que apenas suelte pelo y viva feliz en un piso de ciudad, es normal que te plantees la gran duda: ¿bichón habanero o bichón maltés? A primera vista parecen casi gemelos. No es ninguna casualidad: ambos pertenecen al Grupo 9 de la FCI (perros de compañía) y forman parte de la histórica familia de los bichones.
Cuando los dos llevan un corte de pelo corto y funcional (el clásico corte cachorro) y el habanero tiene un pelaje crema claro o blanco, hasta los dueños más experimentados dudan en el parque para diferenciarlos. Sin embargo, estas dos razas evolucionaron durante siglos en rincones opuestos del mundo, y esa historia marca todavía hoy su carácter, su salud y lo que esperan de ti.
El maltés ya triunfaba en la Antigüedad mediterránea como el distinguido perro faldero de la nobleza, mientras que el bichón habanero se forjó en el Caribe a partir de bichones llevados por los colonizadores europeos. En Cuba se convirtió en un perro familiar despierto y flexible, capaz de llevar bien el clima subtropical y el ajetreo hogareño. Para saber si en tu vida encaja mejor un bichón maltés o un bichón habanero, conviene mirar más allá de esos ojos negros y su suave manto de seda.
¿Cuáles son las diferencias físicas entre el bichón habanero y el maltés?
Antes de entrar en su personalidad, su físico ya te da pistas clarísimas. Delante de dos ejemplares adultos con su manto completo, distinguirás al habanero del maltés fijándote en tres detalles: el color, la textura del pelo y sus proporciones.
Color y textura del pelo
Con el maltés no hay discusión posible si acudimos al estándar oficial de la FCI para el bichón maltés: es de un blanco puro impecable, admitiéndose como mucho un tono marfil pálido. Su pelo es pesado, brillante, sedoso y cae liso como una manta hasta el suelo, sin formar rizos ni ondulaciones. Además, carece por completo de subpelo.
El bichón habanero, en cambio, es una auténtica caja de sorpresas genética. Según el estándar oficial de la FCI del bichón habanero, rara vez es totalmente blanco. Lo habitual son tonos cálidos leonados (desde claros hasta rojizos), negro, color habano, gris o combinaciones manchadas en mil patrones. Muchos cachorros cambian el tono de su manto durante su primer año de vida, algo que los criadores conocen bien. Su capa superior también es muy larga (hasta 18 centímetros), pero resulta más vaporosa y suele ser algo ondulada o rizada en las puntas. Puede presentar una capa interna de subpelo escasa, aunque a veces no la tiene.
Complexión y tamaño comparados
Aunque ambos son perros pequeños, el maltés es algo más menudo, con una altura a la cruz de 21 a 25 centímetros y un peso ideal de 3 a 4 kilos. Su estructura ósea es fina, un punto a vigilar si convive con niños muy pequeños o perros grandes muy enérgicos. El bichón habanero, con una altura de 23 a 27 centímetros, suele situarse entre los 3 y 6 kilos. Se siente más compacto y musculoso. Otra gran diferencia visual es la cola: el habanero la lleva arqueada sobre el lomo, adornada con largos flecos sedosos.
Bichón habanero vs. maltés: ¿en qué se diferencian su carácter y energía?
Las dos razas nacieron con una misión clara: hacer compañía, entretener y regalar cariño. Ni en la ficha de raza del bichón habanero ni en la del maltés verás un instinto de caza o de guarda marcado. Aun así, su energía diaria tiene matices distintos.
El bichón habanero: el payasete alegre de la casa
Muchos describen al bichón habanero como un pequeño cómico, y no se equivocan. Es extrovertido, curioso y le apasiona ser el centro de atención familiar. En cuanto descubre qué gesto te hace sonreír, lo repetirá una y otra vez para conseguir tu aplauso. Suele recibir a visitas y a otros perros con simpatía y confianza natural. Tolera muy bien el jaleo del hogar: si hay niños corriendo o amigos cenando en casa, preferirá estar en medio de la fiesta antes que esconderse a descansar.
El bichón maltés: una sombra dulce de cuatro patas
Si revisas la ficha de raza del bichón maltés, verás un perro juguetón, pero con un fondo más sensible y comedido. Si el habanero reparte su afecto entre toda la familia casi por igual, el maltés tiende a apegarse con devoción a una persona de referencia concreta. Le encanta acompañarte a todas partes y te seguirá de una habitación a otra como una sombra blanca. Con los desconocidos es educado, aunque puede mostrarse algo reservado durante los primeros minutos frente a la soltura de su primo caribeño. Necesita calma y rutinas claras.
Educación, ladridos y cómo llevan quedarse solos
Ambas razas obtienen la máxima puntuación en facilidad de educación (5 de 5). Captan órdenes con rapidez asombrosa porque disfrutan colaborando con sus humanos. Sin embargo, no toleran los tonos bruscos ni la impaciencia; la firmeza debe ser siempre suave. Cualquier educador te recordará que el mayor reto con estos pequeños es no caer en la incoherencia: consentirles todo por ser adorables o alzarlos en brazos a la mínima alerta puede generar perros inseguros y propensos a ladrar sin control.
- Instinto de alerta: Son atentos y avisan cuando suena el timbre o escuchan pasos en el rellano. Si marcas pautas desde cachorro, aprenderán a dar un aviso puntual sin convertirlo en un ladrido continuo.
- Gestionar la soledad: Es el talón de Aquiles de ambas razas. Al ser perros de compañía tan apegados, tanto el maltés como el habanero pueden sufrir ansiedad por separación si se quedan solos de golpe durante horas. Conviene habituarlos desde cachorros con pasos muy cortos, empezando por segundos. Lo ideal es que de adultos no pasen solos más de cuatro horas seguidas de forma habitual.
Cuidados, ejercicio y convivencia: ¿cuál da más trabajo?
Existe la creencia errónea de que ni el maltés ni el habanero sueltan nada de pelo. La realidad es que no tienen una muda estacional marcada y apenas pierden pelo suelto (1 de 5 en caída de pelo). Esto los hace muy atractivos para personas con alergias leves, aunque siempre conviene hacer una prueba con el criador antes, ya que las reacciones suelen deberse a las proteínas de la saliva y la caspa, no al pelo en sí.
La dedicación real que exige su pelo
Al no tener una muda clásica, su manto no para de crecer. Por eso, el nivel de cuidados es alto en ambos (4 de 5). Si no los cepillas prácticamente a diario, su pelo fino se anuda con rapidez, en especial en axilas, detrás de las orejas y entre las patas. Esos nudos tiran de la piel, causan dolor e impiden que transpire, facilitando problemas dermatológicos.
En este duelo, el maltés suele pedir una dosis extra de atención:
- El reto del blanco impoluto: En días de lluvia o tras pasear por el campo, el maltés recoge toda la suciedad del suelo como una pequeña mopa. Tendrás que lavarle las patas o darle baños suaves con mucha más frecuencia que a un habanero de pelo oscuro o moteado.
- La zona del lagrimal: Muchos malteses presentan manchas rojizas bajo los ojos causadas por la oxidación de la lágrima. Para evitar dermatitis y mantener la zona limpia, hay que limpiar y secar el contorno ocular a diario con una gasa suave.
- Peluquería canina: Salvo que quieras mantener el pelo largo de exposición, lo más práctico con ambos es visitar la peluquería canina cada 6 u 8 semanas para recortar el manto a un largo cómodo.
Espacio en casa y actividad física
Ambos son candidatos perfectos para vivir en la ciudad (5 de 5 en adaptación urbana). No necesitan un jardín enorme y están felices en un piso, siempre que dispongas de ascensor o no te importe cogerlos en brazos en las escaleras para proteger su espalda y articulaciones.
No creas que son simples peluches de sofá (tienen un nivel de energía 3 de 5). Necesitan entre una hora y hora y media de actividad al aire libre al día, repartida en varios paseos. El bichón habanero suele ser un punto más todoterreno: le encanta el agility para perros pequeños, el cobro de juguetes, aprender trucos y los juegos de olfato. El maltés también aprende trucos encantado y disfruta de caminatas relajadas, pero si llueve con fuerza o hace mucho frío, no tardará en pedirte la vuelta a casa. Como carecen de un subpelo denso que los aísle, en pleno invierno agradecerán un abrigo cómodo durante los paseos largos.
¿Cómo es la salud y la longevidad de estas dos razas?
La gran ventaja de ambos es que no son razas braquicéfalas ni presentan deformaciones asociadas a la cría extrema: tienen un hocico proporcionado, respiran con total normalidad y son muy longevos. El bichón habanero suele vivir entre 13 y 15 años, y el maltés alcanza cifras muy similares, situándose entre los 12 y 15 años. Aun así, comparten puntos débiles propios de los perros miniatura que debes vigilar.
Problemas de salud habituales en razas pequeñas
- Luxación de rótula: Es relativamente frecuente en ambos. Sucede cuando la rótula se desplaza temporalmente de su surco. Lo notarás si al correr da un par de pasos a la pata coja y luego sigue caminando como si nada. Los clubes de cría serios exigen revisar las rodillas de los progenitores antes de cruzarlos.
- Salud dental: Al tener una mandíbula tan compacta, las piezas dentales quedan muy juntas. En cachorros, a veces los colmillos de leche no caen a tiempo (dientes retenidos) y el veterinario debe retirarlos para que los definitivos no crezcan torcidos. De adultos acumulan sarro fácilmente, por lo que acostumbrarles al cepillado dental te ahorrará limpiezas bajo anestesia.
- Problemas oculares: En el bichón habanero se controla la aparición de problemas hereditarios como cataratas o atrofia progresiva de retina (PRA). En el maltés son más comunes las obstrucciones del conducto lagrimal o las irritaciones por pelos que rozan el ojo.
- El peligro de las líneas «Toy» o «Teacup»: Huye de anuncios que ofrezcan supuestos «malteses miniatura» o «teacup» que no llegan a los dos kilos de adultos. Estas reducciones extremas suelen acarrear problemas graves como fontanelas abiertas en el cráneo, hidrocefalia, fallos cardíacos y crisis severas de hipoglucemia.
¿Cuánto cuestan un bichón habanero y un bichón maltés?
Comprar un perro criado con responsabilidad y garantías de salud implica una inversión. Para comprar cachorros de bichón habanero sanos, la horquilla actual suele oscilar entre 1.800 y 3.000 euros. Para los cachorros de bichón maltés de criadores fiables, los precios se mueven en un rango similar, de 1.500 a 3.000 euros.
Aunque la cifra parezca alta para un perro de este tamaño, refleja el trabajo que hay detrás: test genéticos de los padres, revisiones de ojos y rodillas, piensos de máxima calidad, revisiones veterinarias durante la gestación, vacunas, microchip y una crianza familiar fundamental durante sus primeras 8 semanas de vida. Al tener camadas reducidas (de 3 a 4 cachorros de media), los costes fijos del criador no se pueden diluir en muchos animales.
Gastos mensuales fijos
En el mantenimiento mensual, ambas razas resultan económicas en comida debido a su peso ligero. Sin embargo, hay otros gastos habituales:
- Alimentación y snacks: Al pesar entre 3 y 6 kilos comen poca cantidad, pero merece la pena elegir una dieta de calidad con buen porcentaje de carne y sin azúcares. Calcula entre 30 y 50 euros al mes.
- Peluquería canina e higiene: Si no le cortas el pelo en casa, la sesión de peluquería cada 6 u 8 semanas ronda los 50 a 80 euros (lo que equivale a unos 30 a 50 euros mensuales).
- Veterinario y seguros: Tras revisiones de tarifas veterinarias como las aplicadas en la Gebührenordnung für Tierärzte (GOT), cualquier intervención de urgencia o cirugía de rótula supone un coste muy similar para un perro de 4 kilos que para un perro mediano. Contratar un seguro de salud o cirugía (unos 25 a 60 euros al mes) aporta muchísima tranquilidad.
- Tasa municipal y seguro de responsabilidad civil: Según el municipio donde residas, calcula entre 10 y 20 euros al mes para estos trámites.
Guía de decisión: ¿qué raza encaja mejor contigo?
¿Dudas entre el bichón habanero o el maltés? Piensa con honestidad en tu rutina diaria y en lo que buscas en un compañero. Aquí tienes las situaciones más comunes:
Familias con niños
El bichón habanero suele llevar ventaja aquí (compatibilidad con niños 5/5 frente al 3/5 del maltés). Es físicamente más resistente, lleva mejor los movimientos algo bruscos de los más pequeños y se apunta encantado a buscar pelotas en el jardín. El maltés, al ser más menudo, encaja mejor en casas con niños en edad escolar que comprendan que no es un juguete y sepan respetar sus momentos de descanso.
Personas solas, parejas y personas mayores
En hogares tranquilos, el bichón maltés despliega todo su encanto. Disfruta enormemente de ser el centro del universo de su tutor, se acurruca durante horas en el sofá y acompasa su ritmo sin problemas al de personas mayores activas. El bichón habanero también vivirá feliz con solteros o mayores dinámicos, pero demandará algo más de juego y retos de estimulación.
Dueños primerizos
Ambas son razas fantásticas para iniciarse en el mundo canino. Si es tu primer perro y buscas un compañero todoterreno que tolere mejor los días grises, el bichón habanero te lo pondrá ligeramente más fácil, ya que suele encarar nuevos estímulos con menos reservas que el sensible maltés.
Amantes del deporte canino
Si te apetece probar disciplinas como el agility para perros pequeños, el hooper o trucos de dog dancing, el bichón habanero, despierto y siempre dispuesto a trabajar, encajará un punto mejor en tus planes.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden cruzar el bichón habanero y el bichón maltés?
Sí, este cruce a veces se comercializa con nombres como «Havachon» o «Havatese». Al ser razas tan parecidas en carácter y pelo, este cruce no aporta ventajas claras de salud ni de comportamiento frente a un ejemplar de pura raza procedente de una cría responsable. Con frecuencia, estos cruces proceden de particulares o criaderos comerciales que no realizan las pruebas de salud necesarias a los padres.
¿Es verdad que no sueltan absolutamente nada de pelo?
Cualquier mamífero pierde algo de pelo a diario, exactamente igual que las personas. Sin embargo, al carecer de una muda estacional masiva y apenas tener subpelo, esos pelos sueltos se quedan retenidos en el propio manto y se retiran con el cepillado de cada día. En el sofá y la ropa apenas notarás restos.
¿Cuál de los dos lleva mejor quedarse solo en casa?
Ninguno tolera bien la soledad prolongada, ya que llevan siglos conviviendo pegados al ser humano. Dicho esto, el bichón maltés, al volcarse tanto en una única persona, suele desarrollar ansiedad por separación con más facilidad que el habanero. Si pasas toda la jornada fuera de casa sin posibilidad de que nadie lo atienda a mitad del día, ninguna de las dos razas es la más recomendable.
¿Cuesta enseñarles a hacer sus necesidades fuera?
Los perros de tamaño mini tienen una vejiga muy reducida. Cuando son cachorros necesitan salir con mucha frecuencia: al principio cada dos horas, además de justo después de comer, jugar o dormir. Son razas muy listas y asimilan el hábito rápido, pero por pura capacidad fisiológica es habitual que no tengan un control infalible hasta los 5 o 6 meses de edad.
El paso definitivo hacia tu compañero ideal
No existe un ganador absoluto entre el bichón habanero o el maltés: las dos razas son compañeros leales, cariñosos y alegres que llenan de vida cualquier hogar. El habanero conquista a familias y personas activas con su carácter juguetón y resistente, mientras que el elegante maltés enamora a quienes buscan una conexión íntima, suave y cómplice en un entorno más sosegado.
Una vez te decidas, lo primordial es elegir a un criador responsable que priorice la salud, las pruebas genéticas y la socialización temprana antes que la cantidad. En HonestDog cuentas con una plataforma transparente pensada para ponerte en contacto únicamente con criadores éticos y verificados. Descubre camadas actuales, habla directamente con los criadores y prepárate para dar la bienvenida al perro que mejor encaje contigo.



