Para quitar una garrapata a un perro, agarra al parásito con unas pinzas para garrapatas, unas pinzas finas o una tarjeta sacagarrapatas justo a ras de la piel y tira de él despacio, de forma uniforme y en línea recta. El proceso dura unos 30 segundos. Evita a toda costa el aceite, el alcohol o los tirones bruscos, porque, si no, la garrapata libera más saliva infecciosa en el canal de la picadura.
| Factor | Recomendación para dueños de perros |
|---|---|
| Momento | En cuanto la descubras (muchos patógenos necesitan entre 12 y 24 horas para transmitirse) |
| Herramienta adecuada | Pinzas de punta fina, gancho sacagarrapatas, tarjeta sacagarrapatas o pinzas para garrapatas |
| Técnica correcta | Agarrar a ras de piel, sin aplastar, y tirar despacio y en línea recta |
| Duración real | Unos 10 a 30 segundos de tracción constante hasta que la garrapata se suelta |
| Tabúes (remedios caseros) | No uses aceite, pegamento, esmalte de uñas, alcohol ni fuego antes de tirar |
| Cuidados posteriores | Desinfectar la zona de la picadura y vigilar durante hasta 3 semanas si aparecen enrojecimiento o fiebre |
Esta guía no sustituye el asesoramiento veterinario.
¿Cómo se quita una garrapata a un perro? (Guía paso a paso)
Cuando tienes que quitar una garrapata a tu perro, la calma y la mecánica correcta marcan la diferencia. Las garrapatas no muerden, sino que pican: abren la piel con sus piezas bucales en forma de tijera (quelíceros) y clavan con firmeza en el tejido su hipostoma, un aparato picador con ganchos. Además, muchas especies segregan poco después de la picadura una sustancia parecida al cemento que literalmente sella el aparato bucal a la piel. Con los siguientes pasos soltarás ese anclaje de forma segura.
- Prepara el material y sujeta al perro: Deja a mano tu herramienta (pinzas para garrapatas, pinzas finas o gancho sacagarrapatas), un desinfectante suave para la piel, guantes desechables si quieres y unos premios. Por qué es importante: un perro que nota que buscas nervioso tus utensilios acaba inquietándose. Cómo hacerlo: pídele a tu perro que se siente o se tumbe. Si es muy inquieto, pide a otra persona que lo sujete con suavidad y le rasque la cabeza, sin inmovilizarlo de forma dolorosa.
- Separa el pelo y deja la picadura a la vista: Con los dedos, aparta bien el pelo alrededor del parásito. Por qué es importante: si no lo haces, sobre todo en perros con un subpelo denso, como el Golden Retriever o el Pastor Australiano, arrancarás algunos pelos junto con la garrapata. Eso duele mucho, tu perro se echa hacia atrás y la garrapata se rompe. Cómo hacerlo: si el pelo es rebelde, humedécelo un poco con agua limpia para que se quede a un lado y veas bien la superficie de la piel.
- Sujeta la garrapata justo a ras de la piel: Coloca la herramienta lo más pegada posible a la piel de tu perro para agarrar únicamente la zona de la cabeza, es decir, las piezas bucales de la garrapata. Por qué es importante: el abdomen gris o marrón de un parásito repleto de sangre es un saco hinchado que contiene bacterias intestinales y virus. Si aprietas ese cuerpo, actúas como una pipeta y empujas el contenido intestinal infeccioso, saliva incluida, directamente al torrente sanguíneo de tu perro. Cómo hacerlo: desliza la muesca de la tarjeta o del gancho sacagarrapatas plana sobre la piel por debajo del parásito, o coloca la punta fina de las pinzas en ángulo agudo justo en la base, pegada a la piel.
- Tira despacio, con tracción constante y en línea recta: Aleja la herramienta de la picadura con calma, de forma uniforme y en perpendicular. Por qué es importante: por los ganchos y la sustancia cementante, la piel opone al principio resistencia. Un tirón brusco casi siempre hace que el aparato bucal se rompa. Cómo hacerlo: ejerce una tracción suave pero constante y mantén esa tensión entre 10 y 30 segundos. La piel suele formar una pequeña «tienda de campaña». Ten paciencia: tras unos segundos el tejido cede y el parásito sale entero.
- Comprueba que esté completa y elimínala: Tras sacarla, mira rápidamente si en la parte delantera de la garrapata se ven las diminutas piezas bucales y si el animal sigue vivo. Por qué es importante: un aparato bucal roto puede causar irritación local, y una garrapata llena de sangre que se pierde por casa puede sobrevivir allí o poner huevos. Cómo hacerlo: nunca tires la garrapata por el lavabo ni por el váter, porque aguanta mucho tiempo en el agua. En su lugar, envuélvela en un trozo de papel de cocina resistente y aplástala con un objeto duro (por ejemplo, el fondo de un vaso), o échala en un recipiente con cierre que contenga alcohol de alta graduación (al menos un 40 por ciento).
- Desinfecta la herida y premia a tu perro: Aplica con una gasa un antiséptico adecuado para heridas (por ejemplo, a base de yodo o clorhexidina) sobre la pequeña picadura, limpia tu herramienta y da enseguida a tu perro su premio. Por qué es importante: la desinfección previene inflamaciones bacterianas superficiales de la piel, y el premio hace que tu perro asocie el proceso a algo positivo y se quede tranquilo la próxima vez.
¿Qué herramienta va mejor para cada perro?
En el mercado hay muchísimos accesorios para quitar garrapatas a los perros. Lo decisivo no es el precio, sino que sepas manejar el instrumento y que se adapte al tamaño de la garrapata y al tipo de pelo:
- Gancho sacagarrapatas (con ranura en V): estas pequeñas palancas de plástico se deslizan planas sobre la piel por debajo de la garrapata. Como no hay que cerrar ninguna pinza, el riesgo de aplastar el cuerpo de la garrapata es mínimo. Suelen venderse en juegos de dos, para ninfas diminutas y garrapatas adultas grandes, y funcionan igual de bien en pelo largo que corto.
- Pinzas finas y curvas: sobre todo para garrapatas muy pequeñas, que aún no se han llenado de sangre, o para picaduras en zonas de difícil acceso (como los párpados o entre los dedos), unas pinzas metálicas de punta fina son lo ideal. Las pinzas cosméticas normales, de borde ancho y plano, no sirven, porque con ellas casi inevitablemente se aplasta el abdomen.
- Pinzas para garrapatas: el clásico suele abrirse con un muelle al pulsar un botón. Es práctico para garrapatas algo más grandes y bien visibles, pero con pelo denso hay que mirar con atención para que los brazos de agarre no atrapen el abdomen del parásito.
- Tarjeta sacagarrapatas: cabe en cualquier cartera y es la compañera perfecta para salir. En razas de pelo corto como el Beagle, la muesca se desliza fácilmente bajo la garrapata. En zonas muy curvadas del cuerpo (pabellón de la oreja, almohadillas) o en pelo espeso y afelpado, la tarjeta rígida suele quedarse corta.
- Lazo para garrapatas: aquí se pasa un fino lazo de plástico alrededor de la cabeza de la garrapata y se aprieta. Respeta el cuerpo del parásito, pero con perros inquietos requiere un pulso muy firme.
Garrapatas en el perro: cronología desde el paseo hasta la revisión posterior
Cuando un perro entra en contacto con garrapatas, al principio el tiempo juega a tu favor. Los parásitos rara vez pican de inmediato y transmiten la mayoría de los patógenos con un retraso considerable. Como explica la Bundestierärztekammer (BTK) sobre la protección frente a garrapatas, ya a partir de unos siete grados de temperatura exterior las garrapatas abandonan la capa protectora de hojas y suelen deambular por el perro hasta dos horas antes de elegir una zona de piel fina para picar. También la Ständige Impfkommission Veterinärmedizin (StIKo Vet) destaca que muchos gérmenes del intestino de la garrapata solo se activan con la ingesta de sangre y suelen necesitar entre 16 y 24 horas para llegar al animal a través de las glándulas salivales.
La siguiente cronología te muestra qué medida conviene tomar y cuándo después del paseo:
| Franja de tiempo / fase | Qué ocurre en el perro y la garrapata | Tu tarea como dueño |
|---|---|---|
| 0 a 2 horas tras el contacto | La garrapata, que se ha subido al perro, camina por el pelo buscando una zona fina y bien irrigada. | Repasa bien a tu perro con las manos y cepíllalo justo después del paseo; recoge sin más las garrapatas que aún caminen. |
| 2 a 12 horas tras la picadura | La garrapata se ha fijado. Excepción: los virus de la FSME (encefalitis transmitida por garrapatas): están directamente en las glándulas salivales y pueden transmitirse de inmediato. Otros patógenos aún permanecen en el intestino. | Separa el pelo de forma selectiva en las zonas favoritas (cabeza, orejas, pecho) y quita enseguida con la herramienta las garrapatas ya fijadas. |
| 12 a 24 horas de succión | Patógenos como Borrelia, Anaplasma o Babesia pasan a las glándulas salivales. El riesgo de transmisión aumenta ahora drásticamente. | A más tardar en la revisión rutinaria de la tarde, retira por completo las garrapatas que hayas pasado por alto, sin aplastarlas. |
| Día 1 a día 7 tras retirarla | El canal de la picadura cicatriza. Una pequeña hinchazón del tamaño de un guisante, como reacción inmunitaria local a la saliva de la garrapata, suele ser normal. | Revisa brevemente la zona cada día: ¿la hinchazón disminuye o se pone caliente, con pus y dolorosa? |
| Semana 1 a semana 3 tras la picadura | Posible período de incubación de muchas enfermedades infecciosas transmitidas por garrapatas (como la babesiosis, la anaplasmosis o la borreliosis). | Anota en el calendario la fecha de la picadura. Si hay fiebre, cojera cambiante repentina o apatía, acude enseguida al veterinario. |
¿Dónde se esconden con más frecuencia las garrapatas en los perros?
Para no perder un tiempo valioso al revisarlo, conviene que conozcas los lugares favoritos de estos arácnidos. Un estudio de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, recopilado por la organización especializada ESCCAP, en el que se siguió durante un año a 90 perros, muestra la magnitud del problema: los dueños encontraron en total 700 garrapatas y casi uno de cada dos perros estudiados pasó una infección transmitida por garrapatas durante el período del estudio. Además, la investigación mostró que las garrapatas suelen picar allí donde el perro entra primero en contacto con hierba alta o maleza.
Tras un paseo sin correa, revisa a tu perro con especial cuidado en estas zonas:
- Cabeza y hocico: alrededor de los labios, en el puente de la nariz y justo en los delicados párpados (aquí suelen aparecer larvas y ninfas diminutas, del tamaño de la cabeza de un alfiler).
- Orejas: tanto en los bordes finos como directamente en el pabellón peludo y en la base de la oreja.
- Cuello, nuca y pecho: a menudo justo bajo el collar o el arnés, donde hace calor y hay protección.
- Patas y almohadillas: en las axilas, en la cara interna de los muslos y en los espacios entre los dedos, que a menudo se olvidan.
- Vientre y base de la cola: en la línea del abdomen, con poco pelo, en la ingle y alrededor de la zona anal.
Errores frecuentes al quitar garrapatas, y qué hacer en su lugar
En torno a las garrapatas en perros persisten mitos tenaces de décadas pasadas. Muchos trucos bienintencionados provocan en el cuerpo del parásito justo lo contrario de lo que quieres conseguir y ponen en riesgo la salud de tu amigo de cuatro patas.
Mito 1: echar aceite, esmalte de uñas, pegamento o alcohol
Antes se aconsejaba a menudo cubrir la garrapata antes de tirar con una gota de aceite de cocina, mantequilla, quitaesmalte, alcohol de alta graduación o pegamento líquido, para que se «asfixie» y se suelte sola. Es el error más peligroso al quitar una garrapata a un perro. Las garrapatas respiran por diminutas aberturas en los costados del cuerpo (estigmas) y aguantan horas sin oxígeno. Si echas sustancias irritantes o aceitosas sobre el animal, entra en una agonía extrema. En ese estrés, la garrapata libera en mayor medida el contenido de su estómago e intestino, con los patógenos, dentro de la herida. Qué hacer en su lugar: retira siempre el parásito en seco y de forma puramente mecánica. El desinfectante se aplica sobre la piel solo cuando la garrapata ya se ha extraído por completo.
Mito 2: tratar la garrapata con calor o con spray congelante
Recurrir al mechero o a sprays congelantes de medicina humana también está descartado en perros. Además de que el calor en el pelo puede causarle quemaduras dolorosas, cualquier estímulo térmico (ya a temperaturas de unos 35 a 40 grados Celsius) estimula con fuerza la secreción de las glándulas salivales de la garrapata. Qué hacer en su lugar: confía únicamente en una herramienta de agarre adecuada, sin ningún tratamiento térmico previo.
Mito 3: ¿hay que girar la garrapata del perro o tirar de ella?
Pocas preguntas se debaten tanto entre dueños de perros como si hay que girar las garrapatas de los perros hacia la izquierda o hacia la derecha. La respuesta biológica es clara: el aparato picador de una garrapata no tiene rosca, sino ganchos laterales. Como subraya la organización independiente de expertos ESCCAP Deutschland sobre la correcta retirada de garrapatas, no se recomienda girar con pinzas finas o pinzas para garrapatas clásicas, porque así es fácil que se rompan partes del aparato bucal y queden dentro de la piel.
¿Por qué, entonces, a veces se lee que hay que girar? Depende de la herramienta: si usas unas pinzas, una tarjeta sacagarrapatas o unas pinzas para garrapatas normales, tira siempre de la garrapata en línea recta hacia arriba. Si usas, en cambio, un gancho sacagarrapatas especial con ranura, por su diseño es posible una rotación cuidadosa sobre su propio eje, con la que los ganchos se sueltan del tejido haciendo palanca. Si al tirar en línea recta una garrapata no se suelta en absoluto tras 30 segundos, un mínimo impulso suave de vaivén puede ayudar a aflojar la capa de cemento, pero nunca un «desenroscado» precipitado con unas pinzas para garrapatas.
Mito 4: quitar la garrapata deprisa con los dedos desnudos
Quien no tiene herramienta a mano suele recurrir al pulgar y el índice. Con una garrapata ya llena de sangre, sin embargo, con las yemas de los dedos es casi imposible sujetar solo las diminutas piezas bucales pegadas a la piel sin apretar el cuerpo hinchado. Además, si tienes pequeñas grietas en la piel de los dedos, los patógenos de garrapatas aplastadas también pueden pasar a ti. Qué hacer en su lugar: lleva siempre un pequeño gancho sacagarrapatas en la bolsa de los paseos o en el llavero, o una tarjeta sacagarrapatas en la cartera. Solo si no tienes absolutamente ningún utensilio a mano, intenta levantar el parásito exclusivamente con uñas largas y afiladas, justo en la base, pegado a la piel.
Cuándo ir al veterinario: señales de alarma claras tras una picadura de garrapata
En la mayoría de los casos, la picadura cicatriza sin problemas si has conseguido quitar la garrapata a tu perro. Aun así, las dos especies más importantes en Alemania, la garrapata común (Ixodes ricinus) y la garrapata de los prados (Dermacentor reticulatus), que se expande con fuerza, así como la garrapata marrón del perro (Rhipicephalus sanguineus), presente en regiones cálidas o traída de vacaciones, transmiten enfermedades graves. Entre ellas están la borreliosis, la anaplasmosis, la ehrlichiosis, la FSME y la babesiosis, a menudo potencialmente mortal (también llamada «malaria del perro», en la que se destruyen los glóbulos rojos).
Acude pronto a una clínica veterinaria si notas en tu perro alguna de las siguientes señales de alarma:
- Decaimiento y fiebre: de repente, pocos días o semanas después de la picadura, tu perro está apagado, se retira, rechaza la comida o tiene la temperatura corporal elevada (lo normal en un perro adulto es de unos 37,5 a 39,0 grados Celsius).
- Trastornos del movimiento y dolor articular: una marcha rígida, dificultad para levantarse, articulaciones hinchadas o una cojera cambiante (hoy cojea de la pata delantera izquierda, pasado mañana de la trasera derecha) son indicios clásicos de infecciones como la borreliosis o la anaplasmosis.
- Orina de color alterado y mucosas pálidas: si la orina de tu perro se vuelve amarillo oscuro, rojiza o marrón café y las encías y la conjuntiva de los párpados se ven blanco porcelana o amarillentas, existe sospecha urgente de babesiosis. Es una urgencia que requiere valoración veterinaria inmediata.
- Síntomas neurológicos: temblores, problemas de equilibrio, cabeza ladeada o hipersensibilidad inusual al tocar la nuca pueden indicar una infección por virus de la FSME o una babesiosis avanzada.
- Inflamación local intensa o eritema migratorio: si el bulto de la picadura no disminuye tras unos días, sino que se hincha mucho, está caliente, supura, tiene pus o aparece un enrojecimiento circular alrededor de la picadura (que en el perro, por la pigmentación y el pelo, suele ser difícil de ver), tu animal necesita ayuda médica.
- Garrapata en zonas delicadas o perro a la defensiva: si el parásito está justo en el borde del párpado, en lo profundo del conducto auditivo, o tu perro no deja que le toques la zona por miedo o dolor, no hagas intentos arriesgados por tu cuenta. En la clínica veterinaria, la intervención se resuelve de forma segura en pocos segundos. Si tu perro muestra mucho pánico en general ante los cuidados, un adiestrador canino con experiencia en el llamado medical training te ayudará a practicar sin miedo, paso a paso, el contacto con instrumentos.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si al quitar la garrapata a un perro se queda la cabeza dentro?
En primer lugar: por lo general no se trata de la cabeza propiamente dicha, con cerebro, sino del aparato picador (hipostoma) que ha quedado, con parte de las piezas bucales. El riesgo de infección ya baja drásticamente tras retirar el cuerpo, porque el intestino y las glándulas salivales estaban en la parte extraída. A menudo el cuerpo del perro expulsa por sí solo el pequeño resto de quitina, como un cuerpo extraño. Evita hurgar a fondo en el tejido con agujas puntiagudas, ya que eso puede introducir más gérmenes. Desinfecta la zona de la picadura y obsérvala con atención. Si la zona se inflama visiblemente, duele o se hincha, lleva a tu perro a una clínica veterinaria.
¿Es normal un pequeño bulto tras quitar la garrapata a un perro?
Sí, una pequeña hinchazón firme e indolora, del tamaño de un guisante o una lenteja, suele ser una reacción normal del tejido tras una picadura de garrapata. Durante la succión llegan a la piel componentes de la saliva, a los que el sistema inmunitario puede reaccionar localmente (granuloma de garrapata). Un nódulo así suele desaparecer solo en una o dos semanas. Pero si la zona se pone caliente, dolorosa, con pus o crece con rapidez, conviene que la examine un veterinario.
¿Cómo sé si es una garrapata o una verruga en el perro?
Sobre todo en perros mayores, o poco después de la picadura de una garrapata aún diminuta, es fácil confundirlas. Separa el pelo con buena luz y, en caso de duda, usa la función de lupa de la cámara de tu móvil. Reconocerás una garrapata sin lugar a dudas por sus ocho pequeñas patas oscuras, que sobresalen a los lados del cuerpo justo en la parte delantera, sobre la superficie de la piel. Además, una garrapata fijada suele ser lisa, con forma de gota o de bola, y de color gris cuero, marrón o rojizo, mientras que solo su diminuta punta está dentro de la piel. Una verruga, un apéndice cutáneo o un pezón (mama), en cambio, crece de forma ancha directamente desde la piel, tiene exactamente el color de la piel de tu perro (a menudo con una estructura algo parecida a la coliflor) y, como es lógico, no tiene patas. No tires nunca con las pinzas de un bulto antes de haber identificado con seguridad las patas del parásito.
¿Puedo quitar garrapatas a los perros aunque un antiparasitario esté funcionando?
Sí, e incluso deberías hacerlo sin falta. Muchos preparados de protección veterinaria (como los comprimidos masticables o ciertos spot-on) actúan de forma sistémica: la garrapata primero tiene que picar y absorber una pequeña cantidad de sangre para entrar en contacto con el principio activo y morir. Otros productos tienen un efecto repelente, pero incluso así, con una alta presión de garrapatas en primavera u otoño, de vez en cuando algún parásito se cuela en el pelo. Si descubres en el pelo una garrapata muerta, reseca o aún viva, retírala siempre de inmediato. La combinación de una protección antiparasitaria pautada por tu veterinario y la revisión diaria tras el paseo ofrece a tu perro la máxima seguridad.
¿Cuándo tienen los perros más contacto con garrapatas?
La temporada alta clásica de las garrapatas en perros va de marzo a octubre, con picos claros en la primavera húmeda y cálida y a principios de otoño. Sin embargo, como las garrapatas ya se activan a temperaturas constantes del suelo de unos siete grados Celsius, con los inviernos suaves hoy se puede esperar infestación casi todo el año. Incluso en diciembre o enero, los perros que husmean entre las hojas pueden ser picados por la resistente garrapata de los prados. Por eso, echar un vistazo atento al pelo forma parte de la rutina de cuidados de los dueños de perros durante todo el año.
Bien preparado para la temporada de garrapatas
Descubrir una garrapata en tu propio perro es algo cotidiano para casi todos los dueños, pero con la herramienta adecuada y una tracción tranquila y uniforme, esta pequeña intervención deja enseguida de dar miedo. Si renuncias a remedios caseros como el aceite, revisas de forma rutinaria la cabeza, las orejas y el pecho de tu amigo de cuatro patas tras los paseos por bosques y prados, y estás atento a posibles signos de enfermedad en las semanas siguientes, proteges su salud de la mejor manera. En HonestDog encontrarás muchas más guías fundamentadas sobre salud, cuidados y convivencia con perros, y si estás empezando a pensar qué compañero de cuatro patas, con qué tipo de pelo, encaja a la perfección en tu vida, nuestro buscador de razas te ayuda a tomar una decisión responsable.



